Las personas empadronadas en Leioa también pueden utilizar la firma electrónica para apoyar la Iniciativa Popular para que las fiestas de San Bartolomé sean respetuosas con los animales.
En los últimos días nos están llegando muchas consultas sobre si es posible firmar a través de internet el apoyo a la Iniciativa Popular que presentaremos ante el Ayuntamiento de Leioa.
En 2015 presentamos 10.000 firmas y en 2019 otras 45.000 recogidas a través de Change.org, pero fueron ignoradas por el Ayuntamiento de Leioa, porque firmaban personas que no estaban empadronadas en Leioa.
Por eso la Iniciativa Popular sólo puede recibir el apoyo de personas mayores de 18 años empadronadas en Leioa.
Sin embargo, sí es posible que estas personas utilicen las vías electrónicas actuales para manifestar su apoyo a unas fiestas sin maltrato animal.
El procedimiento es simple para quien tiene costumbre de utilizarlo. Firmas un PDF con tus medios electrónicos habituales, lo guardas y nos lo mandas.
Puedes descargar el fichero en formato PDF con la recogida de fimas pinchando aquí
Artículo de Lola Azpitarte y Rubén Belandia portavoces de Leioa contra el Maltrato Animal, publicado en El Correo el 25 de abril de 2026.
El artículo 27 de la Ley vasca de Bienestar Animal prohíbe todos los espectáculos con animales, sean deportivos, culturales o de cualquier índole, salvo aquellos que posean sus propios reglamentos.
En el caso de las pruebas de arrastre de piedra con animales (Asto Probak, Idi Probak y Zaldi Probak), el Reglamento de las pruebas de arrastre de piedra con animales publicado por la Federación Vasca de Juegos y Deportes Vascos (Herri Kirolak) es el que permite que esas pruebas se puedan seguir celebrando.
El artículo 32 de la Ley vasca del Deporte nos dice que federaciones deportivas son entidades privadas que reúnen a deportistas, técnicas y técnicos, árbitras y árbitros o juezas y jueces, entidades deportivas y otros colectivos dedicados a la promoción o la práctica de una misma modalidad deportiva.
A pesar del amplio margen de autoorganización del que gozan las federaciones deportivas, la Ley vasca del Deporte les impone unas obligaciones muy claras para las pruebas deportivas en las que participan animales. El artículo 26 dice que los reglamentos deportivos deberán establecer como obligatoria la presencia de un veterinario o veterinaria en cualquier disciplina deportiva en la que participen animales.
También dice que en aquellas pruebas deportivas en las que los animales sean un elemento imprescindible para la realización de dicha actividad, la condición de los animales participantes en la prueba será asimilable a la de las personas deportistas en cuanto a trato y al dopaje.
La Ley vasca del Deporte entró en vigor el 19 de abril de 2023. La Disposición Transitoria 1ª daba a las Federaciones Deportivas un plazo máximo de 2 años para adaptar sus estatutos y reglamentos. El plazo terminó en abril de 2025.
El Reglamento de las pruebas de arrastre que figura en este momento en la web de la Federación de Herri Kirolak lleva fecha de enero de 2025, pero no cumple ninguna de las obligaciones establecidas por la Ley vasca del Deporte.
No incluye la exigencia de presencia de veterinario o veterinaria exigida por la Ley.
Permite que se pinche a los bueyes con un akuilu terminado en punta de 5 o 10 mm. (Art 2.1 y 2.2.)
Permite que se pueda romper hasta dos varas pegando a los animales (Art. 2.3.b).
Permite el uso de una sarreta, una pieza metálica dentada que se coloca sobre el hueso de la ‘cara’ de burros y caballos. (Art. 49).
No establece ninguna normativa para los entrenamientos, en los que se adiestra a los animales tal y como se hacía con las fieras del circo.
Esas prácticas contradicen la obligación de dar a los animales un trato similar al de los deportistas. Existiendo en el arrastre de piedra una modalidad protagonizada por personas (Giza Probak), la referencia para lo que debe ser un trato similar es evidente.
Los dueños dicen que sus animales son deportistas de élite, a pesar de que participan obligados y condicionados por unos entrenamientos a base de palos.
No parece que pinchar con puntas, pegar hasta romper dos varas sobre los animales o aplicarles una pieza metálica dentada sobre sus caras sean tratos que puedan asemejarse a los que reciben los deportistas.
La disposición adicional 9ª de la Ley daba al Gobierno Vasco un plazo de un año (abril 2024) para poner en marcha un plan de inspecciones para garantizar el eficaz cumplimiento de las previsiones contenidas en dicha Ley.
Resulta evidente que, 2 años después, la inspección todavía no le ha llegado a la Federación de Herri Kirolak. Las Diputaciones forales, por su parte, siguen autorizando pruebas con la simple presencia de un juez nombrado por la Federación, sin obligarles a que un profesional veterinario esté presente.
Creemos que nuestras instituciones deberían cumplir las leyes, y vemos con preocupación que los avances en protección animal conseguidos en la pasada legislatura se están convirtiendo en papel mojado, sea por la vía de la inacción, como en este caso, o mediante la contrarreforma legislativa, como en el caso de la Ley de Tauromaquia Infantil.
Con 5 años, la periodista Andrea Arrizabalaga fue por primera vez las carreras de burros que se celebraban en las fiestas de su Galdakao natal y no vio allí más que dolor. Golpes, gritos, patadas, la mirada de miedo de los burros, las lágrimas en los ojos de los burros y en los suyos. Lo ha contado recientemente en la revista Binke, en la que explica que, con el tiempo, esa niña fue aceptando como normal esa violencia, no porque le gustase, sino como un precio que hay que pagar para formar parte de la sociedad. Cuando nacemos somos empatía en estado puro, y la sociedad se encarga de quitárnosla, borrando nuestra inclinación natural a no hacer daño, hasta convertir las carreras de burros, las asto probak, las idi probak, las sokamuturras o los encierros en una forma legal e incluso plausible de diversión.
Una vecina del barrio de Leioa en cuyas fiestas se mantienen las Asto Probak, dirigió hace poco una carta a los responsables municipales, en la que explicaba ese proceso, citando la teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura, según la cual las personas aprendemos de manera activa a través de la observación de las conductas ajenas y de sus consecuencias. En especial, los niños y niñas reproducen conductas violentas cuando las han observado previamente en adultos. Su experimento conocido como “el muñeco bobo” demuestra que normalizamos e imitamos lo que vemos, especialmente si se percibe como aceptado socialmente.
Trasladando este principio a las Asto Probak, las Idi Probak o la Sokamutura, los jóvenes (incluso niños y niñas) que asisten a este tipo de eventos presencian cómo el sufrimiento de un animal se convierte en espectáculo y diversión. El mensaje implícito es que la violencia ejercida sobre un ser vulnerable puede justificarse en nombre del ocio colectivo. Este aprendizaje no se limita al ámbito animal: transmite a la sociedad que la coacción, el abuso y la dominación son conductas tolerables, lo cual resulta especialmente grave en un contexto social en el que seguimos luchando contra la violencia de género y otras formas de violencia estructural. De hecho, las firmantes de este artículo han sufrido insultos machistas por defender los derechos de los animales, lo que denota la vinculación de las violencias.
Afortunadamente, la conciencia social en relación con el maltrato animal ha avanzado tanto que hoy son inmensa mayoría los municipios en los que el sufrimiento animal no forma parte de sus fiestas. Las carreras de burros hace mucho que no forman parte de las fiestas de Galdakao, Leioa fue pionera en eliminar las becerradas y, aunque hoy parezca increíble, Getxo aprobó en 2018 no subvencionar fiestas con animales. La propia Andrea Arrizabalaga que, al igual que relevantes figuras políticas de Getxo y Euskadi, llegó a disfrutar de las fiestas con animales, indicaba que lo que un día le divirtió le da ganas de llorar y hoy es una destacada influencer vegana.
Pero existen reductos en los que se utiliza la tradición como excusa para mantener actividades de maltrato animal evidentes, vinculados a los intereses económicos de los ganaderos, parapetados en comisiones de fiestas y que cuentan con un inexplicable apoyo y subvención por parte de sus ayuntamientos, que sólo entienden en clave de número de votantes, sin valentía para dar un paso adelante.
Incluso se proponen retrocesos evidentes como la proposición de Ley admitida a trámite en el parlamento vasco por PNV y PSE para fomentar espectáculos taurinos en los que niños y niñas abusan de terneritas poco más grandes que un perro.
Esos espectáculos habían sido eliminados por normativas aprobadas anteriormente por esos mismos partidos, tanto al aprobar la Ley vasca de Bienestar Animal, como a través de su labor en numerosos ayuntamientos, desde Galdakao al más reciente, Santurtzi, con una ordenanza municipal pionera libre de maltrato animal y de espectáculos taurinos, demostrando que es la sensibilidad de las personas en los cargos políticos y no las siglas quienes hacen cambios.
Las protestas sociales contra esta proposición de Ley, así como las iniciativas populares en marcha para que el maltrato animal desaparezca de todas las fiestas de Leioa y de Getxo permiten a la ciudadanía manifestar que el miedo, el dolor y el sufrimiento de los animales no pueden seguir siendo parte de nuestras fiestas. Además, dan a las instituciones una oportunidad para reflexionar y decidir sobre si esas prácticas son admisibles en pleno siglo XXI.
Artículo de Lola Azpitarte, portavoz de Leioa contra el Maltrato Animal y Nerea Landa, portavoz de Sokamuturra Ez de Getxo,
Una vecina de Leioa nos confirma cómo preparan a los burros para participar en las Asto Probak
Los circos con animales están prohibidos en Euskadi desde 2022. Desde 2012 se habían ido prohibiendo en numerosos ayuntamientos. En 2013 lo hizo Catalunya. Y en 2024 quedaron prohibidos en todo el estado español, que habia dejado de subvencionarlos desde 2019.
Con motivo de las primeras pohibiciones municipales, el veterinario Javier Birlanga comentaba en su blog:
Desde que somos pequeños, vamos al circo ensimismados con los increíbles animales que allí nos muestran y las cosas que saben hacer casi enuna imitación absurda del comportamiento humano.
Sin embargo, lo que desconocemos de pequeños e ignoramos motu proprio de adultos, es que esos animales son maltratados hasta la saciedad para conseguir que un elefante, por ejemplo, levante una pata o un león salte a través de un círculo de fuego. ¿De verdad merece la pena ese trato para ver cómo un elefante sube una patita?
En Leioa contra el maltrato animal siempre hemos pensado que el proceso de «aprendizaje» de los burros para su participación en las pruebas de arrastre de piedra (Asto Probak) es muy similar al que sufrían los animales del circo. Palizas frecuentes que obligan al burro a tirar de la piedra y hacerlo cuanto más rapido mejor. Los golpes se acompañan de gritos, con los que intimidar al burro.
Una vecina de Leioa nos ha confirmado lo que ya temíamos. Lo vió unos días antes de las fiestas y nos lo cuenta así:
El otro día vi cómo le daban con la vara a un pobre burro al que le hacían llevar una gran piedra. Terrible. No pude más que llamarles la atención, pero ni miraron.
Estaban en un terreno al lado del primer caserío del barrio de Peruri viniendo desde San Bartolomé.
Se me pusieron los pelos de punta. No me lo podía creer.
Peruri es un barrio cercano a San Bartolomé, con varios caseríos en los que tienen burros que participan en pruebas de arrastre de piedra (Asto Probak).
Personas que viven o han vivido en Peruri forman parte de la Comisión de Fiestas del barrio de San Bartolomé, desde donde organizan dos días de Asto Probak, con premios en metálico para los dueños de los burros.