La grandeza de una nación puede ser juzgada por el modo en que tratan a sus animales.
Nazio baten handitasuna bere animaliak tratatzeko moduagatik epaitu daiteke.
La grandeza de una nación puede ser juzgada por el modo en que tratan a sus animales.
Nazio baten handitasuna bere animaliak tratatzeko moduagatik epaitu daiteke.
Las personas empadronadas en Leioa también pueden utilizar la firma electrónica para apoyar la Iniciativa Popular para que las fiestas de San Bartolomé sean respetuosas con los animales.
En los últimos días nos están llegando muchas consultas sobre si es posible firmar a través de internet el apoyo a la Iniciativa Popular que presentaremos ante el Ayuntamiento de Leioa.
En 2015 presentamos 10.000 firmas y en 2019 otras 45.000 recogidas a través de Change.org, pero fueron ignoradas por el Ayuntamiento de Leioa, porque firmaban personas que no estaban empadronadas en Leioa.
Por eso la Iniciativa Popular sólo puede recibir el apoyo de personas mayores de 18 años empadronadas en Leioa.
Sin embargo, sí es posible que estas personas utilicen las vías electrónicas actuales para manifestar su apoyo a unas fiestas sin maltrato animal.
El procedimiento es simple para quien tiene costumbre de utilizarlo. Firmas un PDF con tus medios electrónicos habituales, lo guardas y nos lo mandas.
Puedes descargar el fichero en formato PDF con la recogida de fimas pinchando aquí
Lo firmas utilizando:
Para ello puedes utilizar:
Guardas la versión firmada del PDF y nos la envías a leioamaltrato@gmail.com
Tu firma se unirá a las recogidas en papel, en las mesas y en los establecimientos colaboradores. Consúltalos aquí

Con 5 años, la periodista Andrea Arrizabalaga fue por primera vez las carreras de burros que se celebraban en las fiestas de su Galdakao natal y no vio allí más que dolor. Golpes, gritos, patadas, la mirada de miedo de los burros, las lágrimas en los ojos de los burros y en los suyos. Lo ha contado recientemente en la revista Binke, en la que explica que, con el tiempo, esa niña fue aceptando como normal esa violencia, no porque le gustase, sino como un precio que hay que pagar para formar parte de la sociedad. Cuando nacemos somos empatía en estado puro, y la sociedad se encarga de quitárnosla, borrando nuestra inclinación natural a no hacer daño, hasta convertir las carreras de burros, las asto probak, las idi probak, las sokamuturras o los encierros en una forma legal e incluso plausible de diversión.
Una vecina del barrio de Leioa en cuyas fiestas se mantienen las Asto Probak, dirigió hace poco una carta a los responsables municipales, en la que explicaba ese proceso, citando la teoría del Aprendizaje Social de Albert Bandura, según la cual las personas aprendemos de manera activa a través de la observación de las conductas ajenas y de sus consecuencias. En especial, los niños y niñas reproducen conductas violentas cuando las han observado previamente en adultos. Su experimento conocido como “el muñeco bobo” demuestra que normalizamos e imitamos lo que vemos, especialmente si se percibe como aceptado socialmente.
Trasladando este principio a las Asto Probak, las Idi Probak o la Sokamutura, los jóvenes (incluso niños y niñas) que asisten a este tipo de eventos presencian cómo el sufrimiento de un animal se convierte en espectáculo y diversión. El mensaje implícito es que la violencia ejercida sobre un ser vulnerable puede justificarse en nombre del ocio colectivo. Este aprendizaje no se limita al ámbito animal: transmite a la sociedad que la coacción, el abuso y la dominación son conductas tolerables, lo cual resulta especialmente grave en un contexto social en el que seguimos luchando contra la violencia de género y otras formas de violencia estructural. De hecho, las firmantes de este artículo han sufrido insultos machistas por defender los derechos de los animales, lo que denota la vinculación de las violencias.
Afortunadamente, la conciencia social en relación con el maltrato animal ha avanzado tanto que hoy son inmensa mayoría los municipios en los que el sufrimiento animal no forma parte de sus fiestas. Las carreras de burros hace mucho que no forman parte de las fiestas de Galdakao, Leioa fue pionera en eliminar las becerradas y, aunque hoy parezca increíble, Getxo aprobó en 2018 no subvencionar fiestas con animales. La propia Andrea Arrizabalaga que, al igual que relevantes figuras políticas de Getxo y Euskadi, llegó a disfrutar de las fiestas con animales, indicaba que lo que un día le divirtió le da ganas de llorar y hoy es una destacada influencer vegana.
Pero existen reductos en los que se utiliza la tradición como excusa para mantener actividades de maltrato animal evidentes, vinculados a los intereses económicos de los ganaderos, parapetados en comisiones de fiestas y que cuentan con un inexplicable apoyo y subvención por parte de sus ayuntamientos, que sólo entienden en clave de número de votantes, sin valentía para dar un paso adelante.
Incluso se proponen retrocesos evidentes como la proposición de Ley admitida a trámite en el parlamento vasco por PNV y PSE para fomentar espectáculos taurinos en los que niños y niñas abusan de terneritas poco más grandes que un perro.
Esos espectáculos habían sido eliminados por normativas aprobadas anteriormente por esos mismos partidos, tanto al aprobar la Ley vasca de Bienestar Animal, como a través de su labor en numerosos ayuntamientos, desde Galdakao al más reciente, Santurtzi, con una ordenanza municipal pionera libre de maltrato animal y de espectáculos taurinos, demostrando que es la sensibilidad de las personas en los cargos políticos y no las siglas quienes hacen cambios.
Las protestas sociales contra esta proposición de Ley, así como las iniciativas populares en marcha para que el maltrato animal desaparezca de todas las fiestas de Leioa y de Getxo permiten a la ciudadanía manifestar que el miedo, el dolor y el sufrimiento de los animales no pueden seguir siendo parte de nuestras fiestas. Además, dan a las instituciones una oportunidad para reflexionar y decidir sobre si esas prácticas son admisibles en pleno siglo XXI.
Artículo de Lola Azpitarte, portavoz de Leioa contra el Maltrato Animal y Nerea Landa, portavoz de Sokamuturra Ez de Getxo,
Imagen tomada en las Asto Probak de San Bartolomé (Leioa). Agosto de 2025.
Una vecina de Leioa nos confirma cómo preparan a los burros para participar en las Asto Probak
Los circos con animales están prohibidos en Euskadi desde 2022. Desde 2012 se habían ido prohibiendo en numerosos ayuntamientos. En 2013 lo hizo Catalunya. Y en 2024 quedaron prohibidos en todo el estado español, que habia dejado de subvencionarlos desde 2019.
Con motivo de las primeras pohibiciones municipales, el veterinario Javier Birlanga comentaba en su blog:
Desde que somos pequeños, vamos al circo ensimismados con los increíbles animales que allí nos muestran y las cosas que saben hacer casi en una imitación absurda del comportamiento humano.
Sin embargo, lo que desconocemos de pequeños e ignoramos motu proprio de adultos, es que esos animales son maltratados hasta la saciedad para conseguir que un elefante, por ejemplo, levante una pata o un león salte a través de un círculo de fuego. ¿De verdad merece la pena ese trato para ver cómo un elefante sube una patita?
En Leioa contra el maltrato animal siempre hemos pensado que el proceso de «aprendizaje» de los burros para su participación en las pruebas de arrastre de piedra (Asto Probak) es muy similar al que sufrían los animales del circo. Palizas frecuentes que obligan al burro a tirar de la piedra y hacerlo cuanto más rapido mejor. Los golpes se acompañan de gritos, con los que intimidar al burro.
Una vecina de Leioa nos ha confirmado lo que ya temíamos. Lo vió unos días antes de las fiestas y nos lo cuenta así:
El otro día vi cómo le daban con la vara a un pobre burro al que le hacían llevar una gran piedra. Terrible. No pude más que llamarles la atención, pero ni miraron.
Estaban en un terreno al lado del primer caserío del barrio de Peruri viniendo desde San Bartolomé.
Se me pusieron los pelos de punta. No me lo podía creer.
Peruri es un barrio cercano a San Bartolomé, con varios caseríos en los que tienen burros que participan en pruebas de arrastre de piedra (Asto Probak).
Personas que viven o han vivido en Peruri forman parte de la Comisión de Fiestas del barrio de San Bartolomé, desde donde organizan dos días de Asto Probak, con premios en metálico para los dueños de los burros.