Si el problema fuera la falta de unos cientos de firmas, saldríamos a la calle a por ellas, pero nos exigen que las firmas las avale un notario, que 3.000 personas acudan a una Notaría a firmar, lo que nos costaría unos 18.000 euros. Ese es el problema y no se puede subsanar.
Dicen que 683 firmas corresponden a personas no empadronadas en Leioa, y que otras 115 están repetidas. En todas las mesas que hemos puesto en la calle desde septiembre a marzo hemos dejado claro que era una recogida de firmas para personas empadronadas en Leioa.
Que algunas personas no empadronadas hayan firmado, entra dentro de lo posible, lo mismo que es posible que alguien haya firmado más de una vez, por error, o pensando que apoyaba más a la causa. Pero que se nos hayan colado casi 700 personas que no viven en Leioa nos parecen demasiadas. Si a ello le añadimos que en el informe de la Secretaria Municipal se señala que hay nombres y/o apellidos que no concuerdan con el DNI, nuestra sospecha es aún mayor. No sabemos si se ha considerado incorrecta la firma en la que una persona llamada María Concepción ha firmado como Kontxi.
Por eso solicitamos que el Ayuntamiento nos dejara ver el listado de comprobación de las firmas, para saber cuáles han sido rechazadas y por qué. Pero el Ayuntamiento se niega a darnos más información que el número de firmas que rechazan.
Si el problema para la admisión de la Iniciativa Popular fuera que falta un determinado número de firmas, porque no han sido admitidas, volveríamos a salir a la calle y para el 19 de mayo tendríamos las firmas necesarias.
El problema es la validación
Pero el problema está en que el Ayuntamiento exige que la validación de las firmas se realice ante Notario. Aunque en todas sus comunicaciones dice que la firma en papel debe autentificarse, por ejemplo, ante Notario, nunca ha llegado a concretar qué otras formas pueden caber en ese “por ejemplo”. Buscando precisamente ese “por ejemplo”, acudimos a la Ley vasca reguladora de la Iniciativa legislativa Popular, que en su artículo 8 prevé el nombramiento de un “Fedatario Especial”. Es la que ha utilizado el Movimiento de Pensionistas para su reciente ILP, y decidimos utilizarla, pero el Ayuntamiento no la ha admitido.
El Ayuntamiento nunca ha aclarado cuáles eran las otras formas de autentificar que no fueran ante notario. Tampoco ha respondido nunca a nuestras peticiones de reunión. El propio Alcalde nos ha visto por la calle recogiendo las firmas y no nos ha dicho que a dónde íbamos sin un notario.
Que casi 3.000 personas acudan una por una a firmar ante un notario costaría unos 18.000 euros. Si en vez de que vaya cada persona a firmar le llevamos la fotocopia del DNI de cada una de esas 3.000 personas, el coste bajaría un poco, pero hoy en día es prácticamente es imposible que alguien te facilite la fotocopia de su DNI, con la cantidad de estafas que se llevan a cabo utilizando esa fotocopia para suplantar la identidad de las personas.
La firma electrónica, que es la otra fórmula que admite el Ayuntamiento, no está tan extendida como para que pueda servir para tramitar una iniciativa Popular. De hecho, en 7 meses no llegan a 10 las firmas electrónicas recogidas.
De las 23 ciudades vascas de más de 20.000 habitantes, en 20 de ellas no se exige autentificar las firmas para presentar una Iniciativa Popular. Sí lo exige Galdakao, pero admite la figura del Fedatario Especial, y también lo exige Vitoria-Gasteiz, pero únicamente exige ir al notario para el primer 1% de las firmas, pudiendo recoger el 9% restante en las Oficinas de Atención Ciudadana.
Por lo tanto, Leioa es la única ciudad vasca de más de 20.000 habitantes que exige ir al Notario para avalar una iniciativa popular, y ese es el motivo por el que desde que se aprobó la normativa en 2013 no se ha presentado ninguna Iniciativa Popular en Leioa.
Si el Ayuntamiento de Leioa no admite la figura del Fedatario Especial, la subsanación de la petición es imposible, porque ningún colectivo ciudadano puede hacer frente al gasto que supone validar las firmas ante Notario.
El Ayuntamiento ha construido un muro para evitar que la petición de unas fiestas sin maltrato animal llegue al pleno municipal y tengan que pronunciarse los grupos políticos, pero no va a poder evitar que esa petición sea ya mayoritaria entre la ciudadanía.
