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Las 3.115 firmas ignoradas, la democracia bloqueada

El Consistorio desestima la Iniciativa Popular para sustituir las Asto Probak alegando que las firmas no fueron validadas ante notario, un requisito que el colectivo tilda de «muro infranqueable» para la participación ciudadana.

El colectivo Leioa contra el Maltrato Animal ha denunciado públicamente la actitud del Ayuntamiento de Leioa tras el rechazo formal de las 3.115 firmas presentadas el pasado 31 de marzo. La iniciativa buscaba la sustitución de las pruebas de arrastre de piedra con burros (Asto Probak) en las fiestas de San Bartolomé por actividades libres de sufrimiento animal, así como el fin de las subvenciones públicas a eventos que incluyan maltrato.

Pese a superar ampliamente el 10% del censo exigido por la ordenanza municipal (2.749 firmas), el Ayuntamiento ha invalidado el proceso argumentando que las rúbricas deben estar autentificadas por un notario o firma electrónica. Desde el colectivo califican de «absolutamente imposible» que 3.000 vecinos vayan a firmar a una Notaría para ejercer un derecho básico de participación. Además, el coste de ese trámite es inasumible para un colectivo ciudadano.

«Se presentan como participativos, pero construyen un muro tras el que se parapetan», declaran los portavoces de la plataforma. «Es incomprensible que se exija un despliegue económico y burocrático superior al que se requiere para una Iniciativa Legislativa Popular ante el Parlamento Vasco».

Obstáculos burocráticos y falta de transparencia

El Ayuntamiento también ha rechazado la figura del «fedatario especial» (utilizada legalmente en otras instancias de Euskadi) y ha cuestionado la validez de parte del censo presentado. Ante esto, el colectivo denuncia indefensión, ya que el Consistorio se ha negado a facilitar el desglose detallado de las firmas rechazadas, limitándose a una certificación genérica de la Secretaría Municipal.

Comparativa con otros municipios vascos

La plataforma destaca el contraste con el resto municipios vascos de más de 20.000 habitantes. De esas 23 ciudades, Leioa es la única que exige que las firmas sean autentificadas ante notario. Galdakao admite la figura del “fedatario especial” y Vitoria-Gasteiz exige ir al notario para el primer 1% de las firmas, pudiendo tramitar el 9% restante en las Oficinas de Atención Ciudadana. En las otras 20 ciudades, no se exige la autentificación de las firmas.  

En Leioa no se ha presentado ninguna Iniciativa Popular desde que se aprobó el reglamento en 2013, un dato que para los animalistas confirma la inoperancia del sistema actual.

Exigencias de cambio

Ante esta situación, Leioa contra el Maltrato Animal solicita formalmente al Ayuntamiento:

  1. La modificación del reglamento de participación para incluir la figura del Fedatario Especial.
  2. La rebaja del umbral de firmas del 10% al 1% del censo.
  3. El cese inmediato de subvenciones y autorizaciones a actividades de arrastre de piedra con animales, petición avalada por informes veterinarios que certifican el sufrimiento animal.

A pesar del rechazo administrativo, el colectivo subraya que el posicionamiento de una parte significativa de la ciudadanía es claro y que el Ayuntamiento no puede seguir «ignorando el sufrimiento animal bajo el amparo de tecnicismos legales».

Escuchar a la ciudadanía

El colectivo recuerda que son las personas que ocupan cargos de responsabilidad pública quienes tienen la capacidad de impulsar cambios sociales y adaptar las instituciones a la sensibilidad creciente de la ciudadanía. “El primer deber democrático debería ser escuchar a los vecinos y vecinas que se movilizan de forma pacífica y participativa. Y, aunque no todas las personas compartan la misma sensibilidad hacia los animales, el bienestar animal es hoy un valor ético y social plenamente legítimo que merece ser debatido con respeto y sin bloqueos burocráticos”.

Evolucionar

La plataforma concluye señalando que las fiestas y tradiciones pueden evolucionar con el tiempo, igual que lo ha hecho la sociedad en muchos otros ámbitos, y que avanzar hacia modelos festivos sin sufrimiento animal “no debería entenderse como una confrontación, sino como una oportunidad de convivencia, empatía y progreso colectivo”.